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miércoles, 4 de junio de 2008

CARTA ABIERTA AL AMANTE DE MI EX...

Hola. No nos conocemos en persona, o quizá hayamos coincidido en casa de alguien común, pero lo que es yo, no sé ubicarle una cara a tu nombre. Sé realmente poco de ti, pero te aseguro que no tengo interés en saber más. Sé que pasas de los 50, separado, ingeniero creo, que visitas a menudo a una madre que vive sola (como yo a la mía, también sola, con 86) y que llevas ya cierto tiempo con mi exmujer. Por todo ello me atrevo a aventurar que me caerías bien. Has fracasado en algo y hace tiempo llegué a la conclusión que las personas, por lo general, son mucho más interesantes aquellas que hay algo que no han podido superar que las que les ha ido todo de cara, las cuales tienden a no interesarme demasiado. Tienes formación universitaria, y aunque ello nunca es garantía de nada, al menos debes cubrir unos mínimos intelectuales y quizá habrás aprendido en un aula lo que yo, y que no tiene precio, que es a dudar. Pero sobretodo, que has conocido a mi ex por un amigo común, al cuál aprecio, y que compartes con ella actualmente parte de tu vida, ergo, no puedes ser mala persona.

Por ello me atrevo a contactar contigo por esta vía, que por ti o a través de terceros te llegará el mensaje, ya que detecto que hay algo en vuestra relación que no va y quiero brindarte mi ayuda, aunque no es desinteresada como descubrirás.

Como sabes, me separé de ella hace 3 años largos, después de 13 de convivencia. Una relación cuando está agotada, está agotada, e intentar ir contra esta constante universal trae, como mínima consecuencia, perder el tiempo y en mi caso además endeudarme intentando salvar lo insalvable, pregúntale si quieres. Y lo que no es justo, ni tampoco estoy hecho de esa pasta, es vivir o hacer vivir una mentira. Y como no estoy en posesión de ninguna verdad absoluta y se leer en un rostro si no se está a gusto conmigo; ancha es Castilla y millones de otros habitantes lleva. Intenté luego, por todas las vías, que la separación fuera lo menos traumática posible para todos, en especial para nuestra hija, que ahora tiene ocho. Desde el punto de vista económico, la ley está como está en este país y es evidente que el que ha salido perdiendo soy yo, vivo sólo en un piso de 55 metros en Hospitalet centro comprado hace dos años a un precio estratosférico y con una cuota mensual de hipoteca en consonancia que ahora me subirán. Antes vivía, ya debes saberlo, en un tranquilo piso pero sin lujos de 110, en un barrio donde se oían cantar los pájaros todo el año, con vistas a un enorme parque público en Barcelona ciudad.

El caso es que además hace seis meses he perdido el trabajo, y me veo con 46 casi volviendo a empezar, pero sin el “casi”. Sea como fuere, me está costando volver a encontrar algo, la verdad. Y además cometí el error de comentarle a ella la semana anterior mi desesperación actual.

Desde que me echaron y mis ingresos pasaron a ser una tercera parte de los anteriores (gracias al seguro de paro, y contento, ojo), tomé la decisión de reducir costes a ultranza, incluso comenté por aquí que me di de baja del ADSL ¿Te imaginas? Todo un administrador de esta web. Y le tocó también el turno a lo más difícil, la pensión que ingreso a mi ex para mi hija. La reduje de 317’64 acordados judicialmente a 250 euros mensuales, con la promesa de que la decisión, extrema y forzada, que cuando volviera a tener nómina me pondría, como no puede ser menos, de nuevo al día. Hasta hoy he estado cumpliendo los ingresos mensuales.

Bien, el lunes me llama diciendo que no puede esperar más y que llamará al abogado para que me embarguen. Y que si no pago no veré más a nuestra hija. A ver, calma, organización ¿Cree cualquiera que me conozca, aunque sea de lejos, por un momento que no cumpliré la promesa de acompasarme, cuando me sea mínimamente posible, con la pensión de mi hija? ¿Le viene de menos de 70 euros mensuales como a mí, que sí que ahora me vienen de ellos malhayamente? Sabrás que no paga alquiler de donde vive ya que el piso es suyo en propiedad y del cual no se debe nada porque se lo regalaron sus papás y aunque su sueldo de funcionaria de universidad no es para tirar cohetes, es superior a mi prestación de desempleo. Yo con mi novia actual no sabemos lo que es pisar un restaurante que no sea un Mc Donalds o Burguer King, gracias a Dios hay variedad, y últimamente me pregunta con sorna “¿Me espera otro fin de semana viendo películas de los años 50 bajadas por la mula en tu DVD?” Hombre, para qué engañarnos, económicos sí que me salen los findes.

Quizá no debí utilizar esta web para escribir determinadas opiniones o los editoriales de cómo mínimo dos y media (yo me entiendo) de mis novietas posteriores y ello exacerbó sus celos, aunque incomprensiblemente, ya que ya no somos pareja. Pero por otra parte ¿A qué viene ella por aquí? ¿Por qué peina y criba todo lo que publico o hace referencia a mí en esta web? Si quiere ahorrarse sufrimientos bobos que no entre, es hasta enfermizo, para ser suave. Esta es mi casa y la de mis amigos y en ella estoy cómodo y me siento cómodo colgando lo que me venga en gana y de quien me venga en gana. No voy a caer en la peor de las censuras, que es la autocensura. Faltaría más. Y esa libertad sí que no la cambio por nada, esa libertad me la he ganado a pulso, esa libertad es la que he elegido y no voy a renunciar a ella ni por un futuro con plato de lentejas pero anodino, ni por un sueldo aunque ello implique leer con desespero la sección de “Demandas” de los periódicos de los domingos o me cueste levantarme de la cama, como me está costando últimamente.

Perdona, pero eso, una mujer bien satisfecha no lo hace.

Y ahí es donde entras tú o más bien no entras del todo, se trata de insistir, insistir e insistir hasta que salga. El trabajo aplicado es la madre de la ciencia y no la inspiración de un momento ¿Quieres que quedemos un día tú y yo y charlemos delante unas cervezas y te cuento un par de cosas? Mira, yo no es que sea el “Rey de las Camas”, pero a ella me la conozco y además he estado con las suficientes como para saber que todas son distintas y a veces puede costar pillarles el truquillo y es cuestión de perseverar, y si se recibe alguna orientación externa pues nunca viene mal. Que ellas suelen abandonarte a tu suerte en esa selva procelosa sin decir ni mú, ni darte ningún mapa ni linterna, para orientarte como si dijéramos.

Jobar, cualquiera diría “¿Pero que tiene este tío?” En efecto, eso mismo me pregunto a mí mismo a menudo y es que tampoco me explico este relativo éxito con además estos kilos de más, que aunque no lo creas, es cosa reciente. Nunca fue a los 20, y con menos quintales, esta, digamos “facilidad” de ahora, justo cuando empieza a costarme subir las escaleras. También trae su delito la cosa.

Por mi parte, repito, te ofrezco mi sincera colaboración sin cortapisas. Ya hace tiempo que nos afeitamos y esto son cuatro días y ya estamos en el tercero, tú. Por su bien, por el tuyo (seguro que descubrirás que es divertido y hasta tiene su aquél ver como irradia una alegría que todo lo impregna), por el mío y el de una niña de 8 años que reconvendrás en que debe tener, como cualquiera a su edad, derecho a una infancia lo más feliz posible, aquí me tienes. No te será difícil encontrar la forma de contactar conmigo, a través de esta web mismamente.

El siguiente paso será informar a los amigos comunes y hasta a su cristiana familia. Por aquello de la caridad, claro.
OSCAR
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