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viernes, 13 de junio de 2008

JEREMIAS



JEREMIAS

Después de haber leído a Edward O. Wilson (neodarwinista)

Vemos así a Jeremías (...); el modo como inclina su cabeza
expresa claramente el sentimiento de melancolía, la triste reflexión
y la amargura que le embarga al pensar en su pueblo.

G. Vasari


Lo peor no es ser viejos. Lo peor, es, acaso,
sospechar que es mentira
todo lo que creímos que nos daba sentido
cuando es muy tarde ya, y no nos queda tiempo.

Muy cuidadosamente me educaron
para que yo creyera en la bondad,
la honradez, el esfuerzo. Consistía el secreto
en vencer a la bestia que somos en el fondo,
y, a cambio, ya de noche,
poder dormir el sueño de los justos.
O si no,
poder rezar a solas y llorar en silencio.
Cómo voy a ignorarlo: a solas en lo oscuro
soy un hombre cansado de rezar.
Todas las noches lloro.

Pero ahora,
no sé muy bien por qué, ni desde cuándo,
no alcanzo a distinguir
ni una huella de Dios en el libro del mundo.
En cambio sí que veo
la lógica profunda que rige la manada:
hambre y dientes.
A veces son los fuertes los que ganan.
Pero más a menudo,
son astutas alianzas de alimañas pequeñas.
Con el paso del tiempo cambian los territorios,
intercambian papeles víctimas y verdugos,
se refinan los usos, se comulga en especie,
pero siempre es igual.
Hambre y dientes.
Es la jauría humana.

Entonces me pregunto:
¿qué haces tú, Jeremías, atado a tu conciencia?
Si todo aquello en lo que tú creías
-la moral, la justicia, el sacrificio...-,
no es más que la otra cara
-amable, pero no sagrada- de la ley,
no es más que el complemento
que también necesita la manada
para sobrevivir,
¿por qué sufres, para qué has sufrido?
Quizá, como esas plantas
que parece que nada necesitan,
tu voluntad, que tan pura creíste,
es el caldo soberbio en que tu hambre
se cuece y se devora, distinta pero igual:
la salsa espiritual de la jauría.

Tarde ya para todo,
a solas, confundido con lo oscuro,
(acaso lo peor sí es ser tan viejo),
triste bestia moral,
todas las noches lloro.

ANA SOFIA PEREZ

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