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domingo, 15 de junio de 2008

Sinéad O´Connor, compositora y cantante

Sinéad O´Connor, compositora y cantante
"Me gusta mucho más la vida a medida que envejezco"
IMA SANCHÍS - 14/06/2008

41 años. Nací y vivo en Dublín. Tengo novio y 4 hijos, el mayor de 21 años y la pequeña de 18 meses. Espero que gane Obama; todos deberíamos poder votar al presidente norteamericano, porque nos afecta demasiado. Creo que hay algo ahí fuera que responde a la voz humana

¿No tuvo una infancia feliz?

Fue terriblemente desgraciada y violenta. Mis hermanos y yo sufrimos abusos físicos.

¿Su madre?

Sí, que Dios la ayude, era una persona enferma; siento compasión por ella, pero me hirió profundamente. El gran reto de mi vida ha sido superar la opinión que mi madre tenía de mí, lo que me decía que yo era.

Se fue a vivir con su padre a los 8 años.

Sí, le dieron la custodia, pero sólo estuvimos con él y con su nueva mujer un año porque queríamos volver con nuestra madre.

Luego su padre la metió en un reformatorio, ¿por qué?

A los 13 años hui de casa de mi madre y le pedí refugio a mi padre. Pero yo no era capaz de llevar una vida normal, no había pasado por un proceso terapéutico. Una y otra vez me metía en problemas, robaba ropa a mis compañeras de colegio para ir a los conciertos; iba a una zapatería, me calzaba unos zapatos y salía corriendo...

¿Cómo vivió aquella reclusión?

Como un castigo. Fue la experiencia más dolorosa que había vivido, porque a las palizas de mi madre estaba acostumbrada. No podía tener contacto con la familia, y eso es muy triste; pero conecté con cosas que después me salvaron la vida.

¿La música?

Sí, comprendieron que yo no tenía otra esperanza que la música. Contrataron a un profesor de guitarra y la madre superiora me compró mi primera guitarra y una chupa.

¿Se puede llegar a entender la violencia de una madre?

Yo la adoraba. Sabía que estaba enferma, pero posiblemente nunca llegue a entenderlo del todo. El aprendizaje fue la compasión.

¿Qué le dio el éxito?

Dinero, ya no tenía que casarme para alimentar a mis hijos. Y me permitió tener muchos hijos y una vida agradable en un barrio bonito, no tener que juntarme con drogadictos a la hora de ir a la escuela.

¿Sus padres eran de extracción baja?

Sí, ambos venían de extrema pobreza.

Muy jovencita se quedó embarazada y la discográfica le insistió en que abortara.

Así es, hubo presiones de varios círculos, pero ya era tarde porque yo me ponía una almohada bajo el vestido para sentirme más embarazada, me encantaba estarlo.

Decidió criar sola a ese bebé.

Sí, pero tuve suerte porque podía pagar a una cuidadora, no sabe cuánto lo valoro.

Luego tuvo otra hija, intentaron quitársela y entró usted en una gran crisis.

Me costó muchos años recuperarme de cómo había crecido, y lo hice escribiendo canciones sobre mi propia historia; pero eso resultó muy duro para mi familia, todo era un sinsentido. La lucha por mi hija duró 14 meses y todo ese tiempo sentí mucho miedo.

Llovía sobre mojado.

A mí me habían separado de mi madre, y en ese litigio volvieron a invadirme todos aquellos sentimientos, me sentía como loca.

Intentó suicidarse.

Sí, el abogado me dijo que durante el resto de mi vida sólo podría ver a mi hija una vez al mes, y tuve un ataque de miedo.

... Y declaró que era lesbiana.

Sí, me sentía perdida. Avergüenza un poco que todos tus desastres estén expuestos.

¿Ha temido ser como su madre?

No, pero no tenía modelos, así que mi temor era si sabría ser una buena madre.

¿Qué le ha ayudado en la vida?

Mis hijos, mi padre, mi hermana y mi novio. Cuando tenía 17 años murió mi madre y me fui a Inglaterra. Pero hace diez años que volví a Irlanda, cerca de los míos. He trabajado muy duro en terapia para salir adelante, para crearme una vida estable.

Se ordenó sacerdote.

Eso es algo muy privado, pero lo que yo quiero transmitir con la palabra y con la música es la compasión, algo que no siempre consigo demostrar, pero ese es para mí el final del camino.

¿Cómo ha domado la rabia?

Con la medicación. Se me diagnosticó desorden bipolar, pero ya no recuerdo la última vez que me enfurecí.

¿La han mejorado los años?

Me gusta mucho más la vida a medida que envejezco, he aprendido a no mirarme en el espejo, y si no lo haces estás bien.

Imagino que en su carrera musical ha debido de pasar por crisis.

Sí, quise abandonar para proteger a mis hijos. La única prueba para quitarme a mi hija era ser Sinéad O´Connor, así que decidí ser sólo madre y engordé mucho, ja, ja, ja.

La han juzgado muy duramente, como si ser distinto fuera malo.

Era muy joven y era mujer, y la reacción de muchos fue "¿Esa quién se cree que es?". Al final, todo tiene que ver con que una serie de periodistas se paguen el alquiler. Fue otra de las razones de mi intento de suicidio. Tuve que aprender a que no me importara lo que dijeran de mí.

La suya es una historia con final feliz.

La primera vez que fui a terapia tenía 28 años, era un médico judío muy mayor y me dijo: "Has venido para enterarte de que no hay nada equivocado en ti". Con otras palabras vino a decirme: "Tienes que aprender sobre el amor, y eso se hace simplemente retirando los obstáculos, porque el amor está en el fondo de todos nosotros". Por eso me gusta envejecer, porque vas apartando la porquería.

LA CONTRA (La Vanguardia)




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