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viernes, 5 de diciembre de 2008

LA BOLSA O LA VIDA

Parece ser que nos despeñamos hacia una deflación, esta palabra anda en boca de economistas y expertos, aunque los políticos aún no se atreven a pronunciarla, pero ¿Qué es la deflación?. Llamamos inflación al aumento de los precios, una inflación moderada, en torno a un 3% anual es síntoma de una economía equilibrada, si este índice aumenta en demasía, supone que la competitividad del país disminuye, y que su economía puede estar recalentándose en exceso.

Las últimas grandes crisis, la del petróleo del 74 y la del 93, se caracterizaron por una fuente tensión inflacionaria, que fue combatida con un aumento de tipos con el consiguiente frenazo a la economía, el proceso de ajuste supuso una fuerte contracción del consumo y un aumento exponencial del paro, pero ahora el problema es otro.

Parce ser que el big bang de los últimos años se ha agotado y comienza un periodo de estancamiento. Con la bolsa tocando fondo y un estock de pisos y vehiculos dificil de digerir a corto plazo hay que asumir que la recesión será larga.

La diferencia con otras crisis, es que en esta, los precios se están reduciendo, el petróleo a descendido a niveles de hace dos años, las materias primas siguen la misma tendencia, y los tipos de interés están en mínimos históricos. A primera vista puede parecer positivo, pero es algo parecido a esas calmas que anuncian tempestad, cuando los precios se baten en retirada, nadie compra hoy por la sencilla razón de que mañana, todo será mas barato.

Con un sistema financiero en bancarrota, los créditos pueden ser baratos pero imposibles de alcanzar, los bancos no pueden prestar dinero por la sencilla razón de que en lugar de billetes, tienen ladrillos, el consumo se estanca ante la falta de confianza, el aumento del paro y las restricciones crediticias, lo que retroalimenta la espiral bajista, es el pez que se muerde la cola.

Quizás sea el momento de cambiar el modelo, trabajar cuatro horas al dia, prescindir de lo superfluo y consumir lo estrictamente necesario. Dedicar el tiempo a nosotros mismos y a la familia , pasar de la cultura del “tener” a la cultura del “disfrutar”. La naturaleza, nuestros hijos y nosotros mismos, seriamos los grandes beneficiados.

¿Serán nuestros dirigentes lo suficientemente lúcidos para encaminarnos por esta senda?, me temo que no. Los grandes depredadores del sistema necesitan explotarnos, utilizarnos y exprimirnos, y en absoluto permitirán un sistema que libere a sus esclavos y les prive de sus ganancias, y si no tiempo al tiempo.

JUANMAROMO

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