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sábado, 21 de febrero de 2009

MADREDEUS




En octubre de 1986 un grupo de amigos entró a un bar de la ciudad de Lisboa. Una mujer cantaba un tradicional fado, era la voz que ellos buscaban para interpretar sus canciones, y así, nace Madredeus que toma su nombre del convento de Madre de Deus.


Víctor Ronquillo
Reforma.-Hace 14 años un grupo de músicos portugueses decidió explorar territorios ligados a su propia tradición, formas musicales cálidas, de mayor lirismo. Pedro Ayres, entonces bajista del grupo Herois do mar y, Rodrigo Leaao, también bajista pero de la banda Setima Legiao, buscaban "otro tipo de música" en largas sesiones de ensayos. El primer fruto de aquellas jornadas nocturnas fue "Uma voz", realizada ya con la participación de Gabriel Gomes. Esta fue una de las primeras canciones de la formación que con el tiempo y la voz de Teresa Salgueiro se convertiría en Madredeus.

El 4 de abril de 1998 Madredeus presentó en concierto el material incluido en su disco: O Paraíso. De aquella sesión realizada en el foro del Coliseo Oporto de Lisboa queda memoria en el álbum doble Oporto (Emi), recién aparecido.

Material marcado con la fuerza expresiva de las precisas guitarras de Pedro Ayres y José Pixoto, y la privilegiada voz de Teresa Salgueiro.


http://www.terra.com.mx/articulo.aspx?articuloid=44898


El fado es un género musical tan indefinible como el estado emocional que en portugués se llama saudade. Pariente del bolero, pero quizá más sutil. Fue el fado lo que unió a Madredeus. Una noche de octubre de 1986 un grupo de amigos entró a un bar del Barrio Alto de la ciudad de Lisboa. Una mujer cantaba un tradicional fado, es la voz que los amigos necesitan, la que buscaban para interpretar su original repertorio de canciones. Teresa Salgueiro tenía entonces 17 años y era vocalista de un grupo de rock.

Discos como barcos
Las razones del éxito de un grupo como Madredeus son muchas, la primera es su originalidad. Cuando la tradición se recupera y se le dota de un nuevo sentido se crea una obra original y de fuerte raigambre.
Para muestra basta un botón: "A Tempestade", una dulce canción dedicada a los hombres que hacen su vida en el mar,

"El viaje de estas naves musicales con bandera de Madredeus comenzó al inicio de la década de los 90 con Existir, continuó en 94 y 95 con la embarcación Espíritu de Paz y se afirma en nuestros días con la caravela latina y fantástica que llamamos O Paraíso", dice Pedro Ayres, guitarrista y corazón creativo de Madredeus.

Discos como barcos que son lanzados al mar, una imagen afortunada para describir la obra musical de Madredeus.

Mucho del mar y su nostalgia, también del romanticismo de Lisboa y, desde luego, de la musicalidad del portugués hay en las canciones que cautivaron a Wim Wenders, quien terminó por realizar una película: Historias de Lisboa, cuyo elemento central son los viejos sonidos y la música, que encierra aquella ciudad.

Pasión de maderas y cuerdas; la simple belleza de la voz humana y su canto. Otra de las razones del éxito de Madredeus es la distancia que su música guarda con la estridencia de cada día, con el escándalo y los agobios cotidianos. Vale decir que esta es música para escucharse en paz.
Aquel grupo que tocaba de noche en un convento.

A finales de 1986 los músicos y la cantante llegaron a Xabregas, al oriente de Lisboa, a ensayar en un ala del convento Madre de Deus. Poco a poco los ensayos se convierten en sesiones de trabajo colectivo compartidas por amigos del grupo al que todos llaman Madredeus.

La música de Madredeus empezó a circular en casets, se trata de una prueba realizada con la intención de presentarla a las disqueras. Ese material llegó a manos de Miguel Esteves Cardozo, entonces joven escritor y periodista, quien a través de un texto publicado en el semanario Blitz, da a conocer al público a ese misterioso grupo que hace canciones de noche en el viejo convento de Madre de Deus.

El primer concierto de Madredeus marcó el rumbo, un cortocircuito en el Aula Magna de la Universidad impidió que el grupo usara amplificadores. Su música cobró entonces el carácter que la distingue, esa fuerza íntima de lo acústico, que estremece. Ideal para la privilegiada voz de Teresa Salgueiro.

Por aquellos días, Pedro Ayres definió la ruta que Madredeus tomaría en el curso de los años al decir: "Nuestras canciones han surgido más o menos de improvisaciones. Fueron creadas en una atmósfera de gran calma y algunas como ejercicios diseñados para practicar nuestros instrumentos juntos. En nuestros conciertos tratamos de relajar la tensión que existe entre la audiencia y los músicos. Queremos darnos el tiempo de crear nuestra música en el escenario, de manera que la gente que nos escucha pueda acompañarnos en este acto de creación".








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