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viernes, 22 de mayo de 2009

TECNOLOGIA ¿ALAS O CADENAS?


Este es mí puesto de trabajo desde hace casi cuarenta años. Desde aquí he superado crisis, he capeado temporales, he sufrido presiones y depresiones. El trabajo ha sido como mi casa, cuando empecé, trabajaba de siete de la mañana a ocho de la noche menos una hora para comer sábados incluidos, Gloria me decía que me llevara la cama a la oficina.
Poco a poco conseguí ganar tiempo libre, primero fueron los sábados por la tarde, después el día completo, me costó sudor y lágrimas conseguirlo, pero el primer fin de semana en casa, fue uno de los días más felices de mi vida.
Durante años estuve atado a la línea telefónica, era como la cadena que me amarraba a la bola de reo. La aparición de la telefonía móvil primero, y la derivación de llamadas después, me permitió trabajar fuera de la oficina, salir a desayunar, y en la actualidad trabajar desde casa por las tardes.
Gracias a un equipo informático de última generación, puedo desplazarme a cualquier lugar de una manera transparente para el cliente, recibir correo y faxes de manera instantánea, incluso desde el metro atiendo servicios. Los sistemas de navegación me permiten controlar la flota desde cualquier lugar y planificar rutas con plena seguridad.
La tecnología ha aumentado mi calidad de vida drásticamente, y en estas épocas de vacas flacas en las que paso horas y horas sin apenas trabajo, me ha permitido volver a escribir y conocer amigos que han llegado a ser como hermanos ¿o debería decir hermanas? a pesar de no habernos visto nunca, ser leído diariamente por miles de personas y tener un aliciente para levantarme cada mañana.
Ahora mismo estoy escribiendo mientras desayuno desde el miniPC, cuando acabe de redactar el post, lo enviaré por intranet al ordenador central. Luego en la oficina montaré la fotografía y la colgaré en el blog.
La tecnología es inocua en si misma, puede servir para liberarte o para encadenarte, ponerte alas o clavarte grilletes, todo depende de tu voluntad y tu necesidad. Solo tienes que apretar un botón y volverás al siglo XIX, tú decides.

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