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lunes, 13 de julio de 2009

DIFERENCIAS APRECIABLES

Diferencias apreciables

Escrito por: transbadal el 10 Jul 2009 - URL Permanente


Cuántas veces hemos visto a un pobre hombre, muchas veces mayor, tirado en la calle y el comentario que hemos hecho o el que hemos oído ha sido: "Es un alcohólico".

Y cuántas veces hemos tenido un amigo o conocido, con problemas de alcohol y el comentario que hemos hecho o hemos oído ha sido: "Tiene un problema".

En el primer caso el comentario siempre ha sido despreciativo, como si ese pobre hombre hubiera elegido su enfermedad y su forma de vida y no tuviera remedio.

En el segundo como un análisis de un problema habitual en la sociedad pero que tiene remedio.

Y yo me pregunto: ¿Cuál es la diferencia entre un alcohólico con casa y un alcohólico con dos cartones?

Muchos dirán "la casa". Pues sólo en parte.

El principal problema es la capacidad de acceder a una correcta asistencia sanitaria.

El alcoholismo, no lo olvidemos, es una enfermedad, definida así por la OMS: "Un estado de cambio en el comportamiento de un individuo, que incluye, además de una alteración que se manifiesta por el consumo franco de bebidas alcohólicas una continuidad de este consumo de manera no aprobada en su ambiente socio-cultural, a pesar de las dolorosas consecuencias directas que puede sufrir como enfermedades físicas, rechazo por parte de la familia, perjuicios económicos, y sanciones penales... un estado de alteración subjetiva, en el que se deteriora el dominio de la persona dependiente, sobre su forma de beber, existe la urgencia de ingerir alcohol y se pone de manifiesto una IMPORTANCIA FUNDAMENTAL DEL ALCOHOL, en que el planteamiento de las ocasiones de beber, puede tener preferencia sobre resto de sus actividades. Además de estos cambios, se observa un estado de alteración psicobiológica, con signos y síntomas a la privación del alcohol. Ingestión de bebidas alcohólicas para lograr su alivio y aumento de la tolerancia".

Tengo amigos que empezaron a beber con 8 años, siguiendo el ejemplo de sus padres, con 13 años, "la gracieta malagueña" como lo define él, otros que empezaron en la calle y después de más de 3 años de calle son enfermos del brick.

El problema es que en nuestra cultura todavía no lo consideramos una enfermedad real, más bien un vicio. Culpabilizamos al enfermo.

Por ello es difícil acceder a un correcto tratamiento sanitario.

Y para alguien que está en la calle ni les cuento. ¿Saben cuánta gente se ha hecho alcohólica después de llegar a la calle?

Pedro Cluster (CON DOS CARTONES. Historias de la vida de la calle)

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