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lunes, 19 de octubre de 2009

"Si estás abierto,no eres ajeno al sufrimiento de los otros"

James Orbinski, médico humanitario, ex presidente de Médicos sin Fronteras (1998 -2001)

IMA SANCHÍS - 19/10/2009

49 años. Nací en Inglaterra, vivo en Toronto. Me licencié en Arte y Medicina. Estoy felizmente casado. Si pretendes el bien de tus hijos - tengo tres-,debes comprometerte socialmente, luchar por tus ideales. No necesito que ninguna institución me diga cuál es el rostro de Dios

Yo vivo mi vida a través de preguntas y experimento con distintas respuestas.

¿Su gran pregunta?

En los últimos veinte años he luchado para averiguar cómo responder al sufrimiento ajeno.

¿Y ha averiguado cómo?

Lo primero que necesitamos son unos ojos dispuestos a ver el sufrimiento ajeno, y luego la decisión de responder a él con los medios de que dispongas, puede ser algo tan sencillo como ayudar a tu vecino o algo tan complicado como ser médico humanitario. Pero lo importante es estar abierto.

Entiendo, lo importante es la actitud.

Sí, el deseo de relacionarse con los demás. Si estás abierto, no eres ajeno al sufrimiento de los otros.

¿Por eso dejó el arte por la medicina?

Tenía una inquietud. Para mí, vivir en plenitud la vida significa vivir intensamente con los otros, esa es la aventura, y en MSF como médico pude desarrollar esa inquietud.

... Y aterrizó en Baidoa, la ciudad de la muerte, en Ruanda. ¿Qué aprendió?

Todo lo malos que podemos ser.

¿Le sorprendió?

Estaba conmocionado y prácticamente destruido. El olor, el tacto, la vista..., todos mis sentidos estaban saturados por la realidad del genocidio. Es la más penetrante de las experiencias humanas.

¿Cómo reaccionó?

Pese a nuestras presiones, la ONU se negó a definir los hechos como genocidio, todo fue retórica mientras las superpotencias (Francia, EE. UU., Bélgica) trabajaban en pos de sus intereses. Fue una de las manipulaciones políticas más obscenas.

En Afganistán, fueron asesinados cinco cooperantes suyos, y MSF tuvo que irse.

Nos fuimos por una nueva manipulación política: Colin Powell, secretario de Estado estadounidense, dijo que las ONG que operaban en Afganistán y en Iraq eran parte de su equipo de combate y, obviamente, las ONG dejaron de percibirse como algo neutral.

A menudo el dinero del que viven las ONG viene de esos gobiernos belicosos.

Cierto, y es crucial que las ONG tengan una financiación totalmente independiente, que no estén vinculadas a ningún objetivo político a largo o a corto plazo.

¿Se sirven de las ONG para maquillar de bondad sus campañas militares?

Sí, EE. UU. y sus aliados se sirven de la asistencia humanitaria como herramienta política para ganarse los corazones y las mentes de la población. Por eso es tan importante que los ciudadanos exijan a sus gobiernos que cumplan las reglas de la ley internacional humanitaria. Y funciona: en EE. UU. hemos visto un cambio total porque los ciudadanos del mundo han rechazado la mentira y el uso de la tortura como arma de guerra.

¿Cuál es la situación más esperanzadora que ha vivido?

Durante el genocidio de Ruanda estaba suturando a una mujer que había sido violada y a la que habían mutilado con un machete.

¿Los pechos?

Sí, una práctica habitual. Ese día había cientos de pacientes en la calle. Y ahí mismo, frente al hospital, hacíamos cirugía. La mujer se estaba desangrando y sufría unos dolores terribles. Con los fórceps le pinché la piel y le hice daño, entonces me tocó el brazo, la miré y topé con sus ojos.

...

Sentí su dolor, lo comprendí dentro de mí con tanta intensidad que giré la cara y vomité. Entonces ella me volvió a tocar y me dijo en su idioma: "Valor, busca tu valor, amigo mío". Era ella la que estaba padeciendo un gran dolor, pero pudo percibir que en ese momento yo también sufría y me dio el impulso necesario para seguir adelante.

Increíble.

Cuando se es testigo de este tipo de valor, descubres la faz más bella del ser humano.

También ha debido de compartir mucha frustración con el personal sanitario.

Sí, lloramos a menudo porque nos gustaría que el resultado fuera otro, que el paciente viviera, que llegara más ayuda, que no existiera ni siquiera la situación. Pero creo que lo que forja a un buen médico es no tener miedo a sentir su propia frustración, su propio sufrimiento cuando ve cuán absurda es a veces la vida, y estar dispuesto a llorar o reír según la situación que se encuentra.

¿Qué le ayuda a superar la frustración?

Hablar con otros, entender, actuar y no alejarme sin más; empezando por mi comunidad local, el colegio de mis hijos. Porque es posible cambiar nuestras circunstancias, tenemos unas posibilidades enormes.

¿Optimista?

Sí, la historia demuestra que el ser humano tiene una gran capacidad de iniciativa y de llevar a cabo grandes cambios. Pero hay que entender que el ser humano somos cada uno de nosotros. Debemos hablar más entre nosotros y comprometernos, y debe ocurrir al nivel más bajo y al más alto, porque son los de abajo los que empujan a los de arriba.

¿Alguna idea para que las ONG no sean fagocitadas por la hipocresía del poder?

Deben iluminar esa hipocresía, y ese es un gran poder. Ningún país quiere verse como malvado. Exigir en todo momento la verdad es una fuente de poder de los ciudadanos y es la base de nuestras relaciones humanas más básicas: el poder confiar.

¿Ha encontrado alguna certeza?

Sí, la de vivir con auténtica curiosidad, dispuesto a amar y ser amado.

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