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lunes, 25 de enero de 2010

PELAR AL CERO A LA SGAE



Por ANTONIO TRUMAN JANESSIS


Los peluqueros catalanes han esgrimido tijeras, peines, brochas y navajas, y están dispuestos a pelar al cero a la mismísima Sociedad General de Autores de España (SGAE), entidad que los ciudadanos conciben como uno de los pocos monopolios supervivientes del franquismo. Encender la radio en la peluquería les supone a los honrados menestrales y menestralas que se dejan los dedos en tantas cabezas, un desembolso mínimo de seis euros y pico al mes, según la superficie del local donde ejercen, en concepto de tributación a la entidad que administra o debiera administrar los intereses económicos de los autores, particularmente de los compositores y letristas cuyas canciones se emiten por las ondas

El hecho es que los peluqueros catalanes, que, como es obvio, no viven de la música, se niegan a soltar un solo euro a la SGAE, que váyase a saber si el dinero que recauda llega efectivamente a los autores o se pierde en gastos de administración, aunque parece ser que dicho porcentaje administrativo se eleva únicamente a la tercera parte de lo que corresponde al autor por derechos de ejecución mecánica.

Como decíamos, no les hace gracia alguna a los peluqueros catalanes, como tampoco les hará gracia a todos los peluqueros de España en cuanto la SGAE proceda a efectuar la recaudación a nivel nacional; no les hace gracia, repetimos, eso de soltar seis euros y pico, que es el café de toda la semana, y no van los peluqueros a privarse de café para que se lo tome la SGAE, que bien despierta está, al menos para cobrar.

Así que los avispados peluqueros les han chafado por ahora la gaita a los “sgaelianos” y han decidido que no encenderán la radio en el local; que, quien quiera escuchar música en la peluquería, que se traiga su propio receptor. Admirable es el ingenio de los peluqueros catalanes, aunque capaces serán los de la SGAE de cobrar el canon a los propios clientes, pues aducirán que se está escuchando música en un local público, no importa quién sea el propietario del transistor. Estos de la SGAE, si han de recaudar, son capaces de ordeñar hasta el esqueleto de una vaca. Pero, si tal llegara a ser el caso, ya se las ingeniarán los sagaces peluqueros catalanes, y los peluqueros de toda España, para seguir pelando al cero a la SGAE.



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