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jueves, 4 de marzo de 2010

LA SARTEN POR EL MANGO

Últimamente se habla mucho de negociaciones para llegar a un acuerdo, y reorganizar el mercado laboral de una manera más justa y eficiente, pero ayer mismo, el presidente de la CEOE, se destapaba pidiendo un nuevo modelo de contrato basura para los más jóvenes, de hecho un retorno a la esclavitud, al cabo de unas horas se retractó, seguramente por algún tirón de oreja de sus colegas, al menos hay que guardar las formas.

Lo que está claro es que en el sistema capitalista, manda el dinero, o mejor dicho, quien lo maneja. Antiguamente, los capitalistas, invertían directamente su dinero, creaban empresas y en mayor o menor grado, generaban riqueza y puestos de trabajo.
Actualmente, las grandes familias capitalistas, encargan la gestión de sus fortunas a holdings de inversión, que se dedican a especular con valores, divisas y acciones, manejan un capital de tal envergadura que son capaces de poner en aprietos a monedas como el Euro o el Dólar, son capaces de generar crisis, hundir economías y aprovecharse de cataclismos, como el terremoto de Chile para inflar aún más sus fabulosas ganancias. No tienen escrúpulos, ni ética, el fin justifica los medios, y no dudan en utilizar cualquier método para conseguir sus propósitos.
Las guerras, la explotación infantil, el agotamiento de los recursos planetarios, no son obstáculos para sus ambiciones, sus porcentajes sobre beneficios son tan elevados que hoy por hoy constituyen el mayor poder económico del mundo junto a las mafias y el tráfico de drogas. El dinero ya no manejan sus titulares, los presidentes de las entidades financiera e inmobiliarias son los nuevos Midas, con un escaso 5% o menos del capital, controlan totalmente las entidades, y se adjudican unos sueldos equivalente al de cientos de sus trabajadores.
Estamos ante una crisis de una magnitud jamás conocida, todos sabemos quiénes son los culpables, pero ellos siguen en sus puestos mirando hacia otro lado conservando sus privilegios y prebendas, mientras a nosotros nos toca pagar los platos rotos a fuerza de paro, impuestos y retrasos en las jubilaciones.
Está claro que el sistema ya no es funcional y que habrá que sustituirlo por otro nuevo, pero como decía Mafalda: “El problema no es romper el sistema, si no que hacer con los pedazos.”

JUANMAROMO.
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