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viernes, 8 de octubre de 2010

BANCOS Y CAJAS APUESTAN CONTRA NOSOTROS

Se habla tanto, y sin más, de los mercados que se ha olvidado, si es que alguna vez se supo, qué hay detrás de ese término. Y no por casualidad: a los gobiernos les conviene que la gente y los medios de comunicación manejen, sin mayores precisiones, ese concepto abstracto, que es más un eufemismo que otra cosa. Porque cuanto menos se sepa del diablo económico de nuestros días, más fácil será echarle la culpa de todo lo que esos gobiernos dicen que están obligados a hacer.

Sin embargo, de vez en cuando nos enteramos de cosas que nos acercan a la verdad. Por ejemplo, y gracias a un informe que ha publicado el Tesoro Público, y no precisamente para que se entere todo el mundo, hemos sabido que los bancos y las cajas de nuestro país poseen cerca del 29% del total de la deuda pública del Estado español. Es decir, que casi un tercio de esos mercados que nos obligan a congelar pensiones, a recortar inversiones y a bajar el sueldo de los funcionarios son conciudadanos nuestros. Y de los que más cobran, por cierto.

El citado informe añadía un dato aún más sangrante: el total de deuda pública española en manos de entidades financieras españolas ha caído casi un 12%, hasta el citado 29%, desde junio a septiembre, es decir, durante los meses más difíciles que la economía española ha vivido en varias décadas. Eso significa que mientras Zapatero rompía todas sus promesas, la gente se indignaba y se gestaba la protesta sindical, nuestros bancos y cajas vendían a mansalva títulos de deuda pública. ¿Por qué? Para ganar dinero: los habían comprado cuando estaban baratos y se han deshecho de ellos cuando los intereses han subido.

No es fácil saber, todavía, a cuánto asciende el beneficio de la operación. Pero parece ser que es jugoso. De varios miles de millones de euros. Tampoco se puede determinar en qué medida esas ventas masivas han encarecido el precio de nuestros títulos. Pero cabe suponer que el hecho de que las entidades españolas se hayan deshecho de títulos de su Estado en momentos de alarma no ha debido contribuir mucho a mejorar su atractivo en el mercado.
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