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lunes, 14 de febrero de 2011

CONCENTRACIÓN FRENTE AL INSS DE ENFERMOS DE FIRROMIALGIA, S.F.C Y SSQM



Otro día pasando frio a la puerta del INSS, otro día esperando lo inesperado llamando a las puestas del cielo. Pasan los meses pero nada pasa, la ciénaga de la desesperación nos va engullendo uno por uno mientras el estado, la prensa y los médicos miran hacia otro lado.
Somos millón y medio de afectados en todo el estado, con familiares y amigos podríamos tomar Madrid y organizar una revuelta al estilo de El Cairo, pero aquí nadie se mueve. Nos quejamos de que nadie nos ve, pero es que nosotros nos hacemos invisibles, nos ocultamos en nuestras casas, en nuestros miedos, en nosotros mismos.
Es cierto que muchos  tenemos que hacer un esfuerzo sobrehumano para salir de casa, pero no es menos cierto que otros tiran las armas antes de empezar el combate y se retiran a sus cuarteles de invierno.
La conquista de nuestros derechos será una lucha larga, ardua y sangrienta, serán necesarias muchas lágrimas, muchos gritos y muchas patadas contra las puertas que se nos cierran, pero la razón y la justicia están de nuestro lado. La batalla tiene muchos frentes; la lucha por el reconocimiento de algunas de nuestras enfermedades, por el respeto y el trato humano  de los médicos de insalud, y por fomentar una investigación dirigida a curar y no a convertirnos en enfermos crónicos.
En el campo legislativo, la lucha se centra en que se adapte la normativa laboral para que nuestros enfermos en activo puedan acogerse a jornadas a tiempo parcial o jubilaciones anticipadas en función de sus posibilidades, y en el judicial, se trata de conseguir que los tribunales dejen de apoyar sistemáticamente a INSS y reconozcan nuestra incapacidades y minusvalías.
La calle es fría, la gente nos rehúye y las puertas del cielo continúan cerradas, pero quizás tengamos que abrirlas a patadas, lo que está claro que nadie nos traerá nada a casa, si queremos ganar la guerra hemos de saltar a la palestra, y de momento somos cuatro y  estamos solos ante el peligro.


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