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sábado, 12 de marzo de 2011

MI PUTITA PARTICULAR



Tras salir del trabajo, Lucas y un grupo de compañeros se fueron a una cafetería a tomarse una copa, antes de regresar a sus respectivas casas. Uno de ellos comentó que se fin de semana abrían un nuevo local de alterne en la ciudad y que esperaba encontrar alguna prostituta que le hiciera cosas distintas a las que le hacía su mujer en la cama. Tras la marcha del grupo, Lucas se quedó sólo con Mateo, su mejor amigo. Después de tomarse alguna copa más, Lucas le propuso a su amigo que si le gustaría ser el instructor sexual de su esposa y así de paso se lo pasaría muy bien con ella. Mateo, que conocía a Tania, se quedó extrañado de esa propuesta pero, tras algunos ruegos de su amigo, aceptó. La mujer de Lucas era una belleza madura, a la que observaba cada vez que salían juntos o era invitado a su casa. Lucas le explicó que lo único que deseaba era que enseñara a su mujer distintas formas de hacer el amor pues, después de cinco años de casados, la monotonía reinaba en la cama. Lo único que exigía era que Tania no supiese nada y él poder observar todo lo que hicieran. Con excusas de revisar documentos del trabajo, Mateo comenzó a frecuentar muy a menudo el domicilio del matrimonio. Casi siempre se quedaba a cenar y después a tomarse el café o alguna copa. Lucas intentaba dejarlos un rato a solas, cada vez que veía la oportunidad, para ver qué reacción tenía su mujer con el amigo. Él notaba que no le era indiferente y que de vez en cuando lo miraba de una manera distinta a como lo hacía con otros amigos. Mateo siempre alababa su físico, su indumentaria, lo que hacía que Tania se pusiese contenta.

Esa misma noche, comenzó a planear el momento ideal para que se produjera su fantasía. Cuando llegó al dormitorio observó, con placer, el cuerpo de Tania, que se estaba desnudando. Miró sus proporcionados senos. Después, bajó la vista hasta la flor negra, cuya principal característica era su abundante líquido, que manaba cuando hacían el amor. La sola idea de verla hacer el amor con otro hombre siempre le había excitado, pero jamás se le ocurrió decírselo . Al día siguiente le explicó a su amigo lo que había planeado y que debía suceder esa misma noche. Haría que le llamaran de la oficina, con la excusa de buscar unos documentos que debía entregar con urgencia. Así ocurrió, y tras el café, sonó el
móvil. Mateo se quedó solo con Tania, ambos sabían que Lucas tardaría, al menos dos horas, en regresar a casa. Éste se escondió muy excitado y esperó que sucediera lo que, con tanto esmero, había planeado.  Comenzaron por tomarse una copa y después otra. Cuando ya estaban un poco bebidos, Mateo se decidió ir a la acción. Se acercó a ella y comenzó a besarla, para ver la reacción de la mujer. Como ésta respondía, pasó a besarla con más pasión, a la vez que le comenzó a acariciar la espalda. Tania abría los labios esperando la lengua de su amigo. Poco a poco se fueron desnudando mutuamente, sin que ella supiera que su marido observaba la escena. Mateo bajo su boca hacia los senos de la hembra, quien comenzaba a gemir de placer. Fue succionado y lamiendo, y entre una cosa y la otra daba pequeños mordiscos en los pezones. Tania, por su parte, comenzó a acariciarle el mástil . Cuando ya estaba a punto de eyacular, le acabó de masturbar con su larga melena, a la vez que paseaba su lengua por el miembro. Mateo quería entrar dentro de ella y tras un rato de nuevas caricias y besos, ella abrió su corola y dejó que Mateo la penetrara. El placer fue tan intenso que los gemidos eran muy fuertes, por lo que Lucas comenzó a masturbarse mientras observaba la escena. Cuando todo acabó, Lucas se dijo a sí mismo que a partir de ahora buscaría a hombres que se acostaron con su mujer y él miraría. Esa madrugada, cuando se suponía que volvía de la oficina, se acercó a su mujer y sin decirle una palabra la fue desnudando y le hizo el amor de muchas maneras, a la vez que pensaba que él no necesitaría ir a lugares de alterne, que con su mujer le bastaba, ya tenía su “putita particular”. Por su parte, Tania se reía por dentro, pensando lo infeliz que era su marido, pues ella conocía su “juego” y no le importaba lo más mínimo, pues con otros hombres gozaba mucho más que con el aburrido de Lucas


http://lacomunidad.elpais.com/princesadelnilo1964/2009/1/20/mi-putita-particular
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