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jueves, 9 de junio de 2011

MI PRIMER AMOR




Recuerdo la primera vez que la vi,  estaba radiante tras un mostrador de El corte Ingles, le dedique una mirada intensa pero ella continuó impasible como si no se hubiera percatado. Era muy Joven, tenía una línea impresionante, morena casi negra, pero luminosa y brillante en su interior. Nunca había visto nada igual, pero en seguida me percate que era el amor de mi vida. 
Por las noches no se me quitaba de la cabeza, soñaba con ella, deseaba tenerla entre mis manos, acariciar su satinada piel, conocerla profundamente y arrancarle uno a uno sus secretos mejor guardados.  Por el dia, me acercaba a admirarla a escondidas soñando despierto, pero sabia que estaba fuera de mi alcance.
Un día, presa de mi locura, hice acopio de valor y me la llevé a casa, sabia que no podía mantenerla, que era demasiado para mi, que seria la envidia de mis amigos…
Aquella fue una noche inolvidable, estuvimos horas y horas compartiendo nuestras vivencias, le confié todos mis secretos, y ella se entrego a mi sin reservas.
Los dia siguientes sirvieron para conocernos mejor, aprendí a tratarla con cariño, a acariciarla.. me la llevaba al trabajo, comíamos juntos, y las noches… cada noche hasta la madrugada era un continuo descubrir nuevas posibilidades, nuevas sensaciones hasta que me vencía el sueño, pero seguía soñando con ella.. 

Fueron pasando los meses, y enseguida me di cuenta que envejecía a gran velocidad, cada día para mi, era como una año para ella, la pasión dejo paso a la confianza y a la costumbre, pero llego un momento que ya no podía colmar mis necesidades.


 Un día, paseando por la avenida me tropecé con algo que no podía creer, ahí, detrás de los cristales estaba ella, joven de nuevo, pero mas hermosa, prometiendo placeres increíbles.. sabia que ya no podría vivir sin poseerla, pero ¿Qué hacer con aquella maravilla que me había entregado lo mejor de su vida? Busque un amigo menos exigente pero a la vez cariñoso, y se la entregue, después de tanta dicha compartida, no podía dejarla en manos de cualquiera.  Se despidió de mí con un guiño brillante, y desapareció para siempre…después han pasado otras muchas por mi vida, mas bellas, mas rotundas, pero nunca podré olvidar mi primer amor, se llamaba HP,  Hp Jornada 600.
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