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lunes, 21 de mayo de 2012

PROBADOR DE SEÑORAS




Teníamos prisa, una hora no daba para mucho, pero era el tiempo que teníamos para comer. Nos dirigimos a una gran superficie y subimos a la sección de lencería. Tomó varias braguitas y nos encerramos en un probador. Era la hora del medio día y la crisis vaciaba los grandes almacenes, apenas había dos dependientas en la planta que charlaban junto a una caja.
Nos besamos con la pasión rompiendo diques, el sostén saltó por los aires y los pechos rebotaron libres de sus prisiones mientras la falda entraba en caída libre. La apoyé contra el espejo y lamí sus pezones con delicadeza mientras mi mano buceaba entre sus aguas, los jadeos parecían atronar toda la planta. La senté en el taburete y mi lengua se zambulló en sus cálidas profundidades mientras mis manos le acariciaban  los senos, mi boca se anegó de sus jugos y los dientes mordisquearon el  pistilo, seguí libando su corola hasta que el geiser me estalló entre los labios, un aullido profundo como de loba en celo hizo temblar el probador. Se vistió como una exhalación y arrancando las etiquetas de una de los tangas se dirigió hacia la caja donde las dependientas esperaban anonadadas.
- Cóbreme por favor que tengo prisa, las braguitas me las llevo puestas-  Y con una sonrisa encantadora, me tomó de la mano y corrimos escaleras abajo.
Cariño, me dijo haciendo gala de su encanto irresistible, -mañana visitaremos la sección de caballeros.
JUANMAROMO
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