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viernes, 23 de agosto de 2013

ESPAÑA EN VENTA



Hace treinta años contábamos con una industria floreciente,  las empresas familiares habían llegado a adquirir una solvencia capaz de competir con las multinacionales y exportar sus productos por todo el mundo.  Motocicletas como Bultaco, Montesa, Derbi o Sanglas eran objeto de culto entre los motoristas, Pegaso, heredera de la mítica Hispano Suiza, competía con las mejores marcas mundiales en el sector de los camiones , y Seat empezaba a crear con éxito sus propios modelos, como el Ibiza, que todavía es su buque insignia, pero llegó el gran capital y arrasó con todo. Yamaha, Honda , Volkswagen e Iveco se hicieron  los dueños, eliminaron la competencia y en la actualidad no queda una sola marca española en el mercado, y lo que es peor, la factorías de motocicletas fueron desmanteladas y en la actualidad ni una sola de estas fábricas continua en activo.
En el sector alimentario, empresas como Riera Marsá,
Potax, Matutano, Alvalle, Danone, Fontvella,  Frigo, Lanjarón ,El Aguila,  Panrico... y no sigo por no eternizarme, cayeron en manos de los  grandes depredadores al igual que en el ámbito de los detergentes sucedió con Mistol, Colón, Helena, Lejía Conejo, o  Raky que fueron barridas a golpes de talonario por Henkel, Unilever y Procter@Gamble  eliminando la competencia y creando monopolios disfrazados.
 En la actualidad, cinco grandes grupos controlan el 70% del mercado mundial en productos domésticos  y alimentarios, y continúan fagocitando cuanta empresa rentable se pone a su alcance, una vez barrida la competencia nacional, cierran sus factorías y traspasan la producción a países  sin derechos sindicales y con mano de obra a precios de esclavitud.
Solo la investigación y la creación de marcas y productos propios evitarán que nos convirtamos en un parque temático donde  chinos japoneses y rusos vengan a divertirse y a llenar nuestras costas de cemento, pero el gobierno de Rajoy, ofrece residencia a extranjeros a cambio de comprar pisos y recorta hasta el estrangulamiento al CSIC y a las universidades que concentran la flor y nata de nuestros científicos.

Con un poco de suerte, en unos años seremos un país de ancianos cuidados por jovenes sudamericanas y eso si aun nos queda dinero para poder pagarles.
JUANMAROMO
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