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lunes, 16 de septiembre de 2013

DE SUPER WOMAN A SUPER ABUELA




En los años 70, una pléyade de mujeres jóvenes y suficientemente preparadas se lanzaron al mercado de trabajo, tenían carreras universitarias,  formación profesional altamente especializada y ganas de realizarse profesional y humanamente,  lucharon en desventaja contra el machismo empresarial, echaron lo mejor de sí mismas y cuando rozaban el paraíso, llegaron los hijos.  Los embarazos no eran motivo de baja aunque tuvieras que ir arrastrándote, el médico de turno  te recataba el Primperan  y ya sabes, camina o revienta.
Tras el parto, un mes escaso de descanso y de vuelta a la palestra, una persona de confianza en casa o una guardería que se llevaba la mitad de tu sueldo era la única salida, o renunciabas a tu carrera profesional, o comenzaba un vía crucis que se extendería durante decenios.
Cuando los niños enfermaban era la madre la que no dormía  , la que faltaba al trabajo o acudía al borde del infarto, porque los hombres pasaban olímpicamente refugiándose en su inutilidad congénita, todo eso iba pasando factura y la salud y las relaciones de pareja se resentían seriamente, mientras ellos ascendían en el escalafón, ellas quedaban recluidas en un nicho laboral del que difícilmente volverían a salir.
Ahora estas madres son abuelas y continúan trabajando con la esperanza de llegar a la edad de jubilación arrastrando el agotamiento de lustros de sacrificios, pero ahora ha cambiado el tercio. Algunos de sus hijos han perdido sus trabajos y retornan al hogar con los retoños a cuestas, otros han roto su matrimonio y como por mandato divino encargan el cuidado de los nietos a la superabuela porque ellas "Tienen que vivir la vida", y en el mejor de los casos, los fines de semana, los vástagos les encargan el cuidado de los niños para poder salir de noche, o irse a esquiar a Baqueira.
No les cuentes a tus hijas lo que te costó sacarlas adelante, no les hables de los pañales de toalla que había que lavar a diario,de los nervios, de la desesperación y de las enfermedades, son tus nietos y es tu obligación el cuidarlos. No les hables de lo que tuviste que soportar en tu relación de pareja por no romper la familia, ellas y ellos no aguantan la más mínima y rompen la baraja sin haber aprendido a jugar.
Estas mujeres no tendrán derecho a la jubilación, a viajar, a estudiar o hacer todo aquello a lo que renunciaron por haber elegido ser madres, ahora son madres al cuadrado mientras el cuerpo aguante, y cuando los muelles se rompan, a la residencia y a esperar que el destino les de una oportunidad...en la otra vida.
JUANMAROMO
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