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martes, 18 de febrero de 2014

CON TODAS Y A POR TODAS



Lo que definimos como fibromialgia no es una enfermedad, es un síndrome, un conjunto de síntomas similares que se engloban en una definición generalista. esta complejidad es lo que hace tan difícil su estudio y hace necesario un tratamiento personificado para el que no hay ni medios ni conocimientos. Los pacientes de fibromialgia no son rentables para los laboratorios, son una carga para el sistemas sanitario y resultan extremadamente molestos para la mayoría del colectivo médico incapaz de asumir y reconocer su incapacidad y su impotencia.
Aunque en la actualidad no existe medicación curativa, si existen procedimientos y tratamientos que permiten una enorme mejoría y una calidad de vida mucho más digna que la que nos proporciona la medicina química. Una alimentación esmerada, descanso, terapias alternativas como la naturoterapia, el reiky, o el diafreo pueden devolvernos las energías, aliviar el dolor y ayudarnos a recuperar la ilusión de vivir, pero ¿cuantos enfermos pueden costearse estos dispendios?.
El paciente con pocos medios económicos, o el que tiene que levantarse a la 7 de la mañana cada día y soportar una jornada de 8 horas so pena de perder su trabajo y su jubilación, lo tiene sumamente difícil para superar esta carrera de obstáculos, el estado está tratando por todos los medios marginarnos e ignorarnos con unas políticas sanitarias y sociales que rozan la eugenesia activa.
Debemos exigir investigación para lograr la curación de estas enfermedades, asunción por parte de la SS de la medicación y los tratamientos que se demuestren eficaces, y el establecimiento de una normativa laboral y social que permita, o bien reducir la jornada sin perder poder adquisitivo, o acogerse a unas prestaciones sociales que nos permitan sobrevivir sin tener que depender de la familia o revolcarnos en la miseria, hemos de negarnos a continuar siendo cobayas en los que la farmafia experimenta sus venenos.
La lucha será larga y penosa, pero si no luchamos, hemos perdido la guerra, una guerra en la que nos jugamos la vida.

JUANMAROMO
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