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jueves, 24 de abril de 2014

REMORDIMIENTO



Lo sientes latir en tus entrañas pero finges ignorarlo
patalea tu vientre y desgarra tu pecho
pero aprietas los dientes y apuras otro trago
otra calada, otro polvo, otro aquelarre
buscando la paz que ondea el horizonte
pero el alíen no duerme.

Y pasas noches en vela, meses en vela, siglos en vela
fingiendo que duermes, fingiendo que vives, fingiendo que amas
mientras sientes sus dientes taladrarte el alma.
Intentas expulsarlo sentado en la comuna del olvido
pero acabas vencido y humillado
sudando sangre y orinando hastío.

Túmbate en el jergón de tu pasado
y aborta con dolor ese amasijo
de recuerdos, de miedos, de impotencia,
grita, aúlla, defeca, sangra, aprieta
expulsa ese demonio que abrasa
y arrójalo al abismo del infierno
antes de que te envenene hasta el mañana.
JUANMAROMO

martes, 22 de abril de 2014

EL REBAÑO



Con los medios de comunicación en manos de los grandes capitalistas, la educación y la formación relegada a la nada y el arte independiente condenado a la desaparición, la única salida que nos queda para preservar a nuestros hijos de la miseria intelectual, es inculcarles esos valores y principios que heredamos de nuestros padres. El amor por el trabajo bien hecho, el respeto y la dignidad como formas de vida, la libertad como herramienta de auto realización y la convicción de que somos lo que sembramos, son el mejor código genético que podemos transmitirles para librarles de la manipulación, la explotación y la alienación. Si somos incapaces de legarles este patrimonio, el futuro de la humanidad cada vez se parecerá más a La Granja de Orwell, de nosotros depende...todavía.
JUANMAROMO

lunes, 14 de abril de 2014

VARIACIONES PARA UNA NIÑA ASUSTADA


 Estar enferma me hace sentir enojada, triste, impotente para tomar la vida desde la punta. Me resulta difícil de creer que en verdad algo así me esté pasando a mí. Normalmente estas cosas les pasan a los demás y una tiende a mirarlo desde lejos, desde cierta distancia. No puedo aceptar que todo esto que manifiesta mi cuerpo y mi mente sea cierto, sea real, que no me pueda apartar, levantar un muro, que si la menopausia quirúrgica, que si la hipertensión heredada, ¿no pude haber heredado algo mejor?. Es una pregunta recurrente, ideal para días en que el mundo pesa sobre mi espalda. El doctor dice que para qué tipifica mis síntomas, como Fibromialgia, que mejor no le demos ningún nombre a estos dolores, que actuemos, que haga ejercicio todos los días, por supuesto debo bajar diez kilos y buscar la fuente del insomnio, la angustia. Qué fácil parece en boca del doctor todas estas cosas, lo dice maquinalmente, como una receta de bisquets, o esos rompecabezas de 500 piezas donde quizás solo una o dos se te resistan un poco, pero esto que siento de noche y día es tan fuerte que me desequilibra sensiblemente, al grado de llegar a sucumbir al temor, ese miedo que paraliza como cuando estás en un elevador y se va la luz y te quedas sola y nadie responde a tu grito. Lo peor es volver a eso que tenía mas o menos bajo control: el miedo a sentir miedo, el miedo de enfrentarme con la luz del día y perder, el miedo como boa atrapando tu cuerpo e impidiendo que respires provocando conatos de infarto. 
Tengo vergüenza con mi familia de sentirme siempre mal y no poderles demostrar con datos químicos lo que me pasa. Y es estúpido esto que estoy diciendo, si, se que es estúpido, que es estúpido y falso, hace demasiado que sé que una solo ha de sentir vergüenza por lo que hace, cuando esto no está a la altura de su propia alma y no de aquello que recibe, aunque sea malo, sobre todo si es malo, eso es error de otro, la vergüenza de otro, no la mía. Hace mucho tiempo que sé esto y tu mi sapiencia sin embargo no evita esa sobra de reo, ese grillete que a veces cargo como si la enfermedad fuera un incordio para los que me rodean. Entonces sé que me he olvidado totalmente y el silencio, el mutismo interior es absoluto. No quiero cargar con esto 30 o 40 años que me queden por vivir. Quiero limpiar estas sensaciones y quiero sentirme libre. Ser la mejor versión de mi misma. Mi propio poema, la belleza de ser yo. 

Un tratamiento hormonal de primera generación, Fluoxetina y hablar, hablar, hablar y sacar y sacar y sacar todo, todo lo pequeño, todo lo grande, todo lo trasparente, todo lo oscuro, aquello que se lleva en los bolsillos como insignificantes papeles, aquello que se guarda en los armarios, lo que se esconde bajo la piedra del patio, lo que se clasifica en el fichero de la A a la Z, fue lo que recomendó el ginecólogo, experto en climaterio de la mujer, así le habrá ido con su mamá, por su parte, el cardiólogo me envío la primera noche a mi casa con un Holter, aparato que debía medir la presión arterial sanguínea durante 24 horas y con el que me sentí como un hidroneumático con patas del ruido tan intenso que emitía cada 20 minutos, la banda del brazo derecho era tan molesto como torniquete cada vez que se activaba, enviando datos a una pequeña computadora mediante una gran manguera negra que pendía de mi cuerpo dentro de una bolsita, casi no dormí entre el ruido y la caja de plástico sujeta a mi cintura. La segunda noche me sustituyeron el Holter por otro que mide el ritmo cardiaco, parecía Robocop, 7 cables de distintos colores colgando de mi pecho adheridos con chupones y como destino una maquinita tipo IPOD dentro de un estuche y colgando sobre mi estómago, me veía tan extraña con eso que asomaba por encima de mi blusa que cuando llegué al banco el policía de la entrada me detuvo para asegurarse que no llevaba una bomba. Él cardiólogo también opina que debo contar todo lo que me enoja para reducir el nudo del estómago. Debo buscar la raíz de ese nudo para desbaratarlo como si fueran las agujetas de los tennis. Debo hacer una mudanza interna, sacarlo todo a la calle, abrir las ventanas y dejar que corra el viento. 
Mi coraje es tan añejo que parece enredadera escrita en un muro. A veces pienso en mi papá, el primero, pues tuve dos, murió de alcoholismo, es decir primero murió el alma y años mas tarde fue a reunirse con él su propio cuerpo. Éramos tan pequeños... aquello hizo que cambiara nuestro destino, pero recuerdo tan poco de él, los padres siempre son tan ajenos, bien podría no ser esa la causa de todo lo que tengo. Nunca lo culpé supongo que su vida ya era demasiado para él como para pedirle que hubiera hecho algo por la mía. No quiero reclamarle nada, la meta no es arreglar esa parte de mi vida con mi padre sino dejar de lado ese sentimiento de abandono y encono, ese recuerdo que golpea la boca del estómago como un hacha cuando trato de explicar mi niñez, las pesadillas, el insomnio de siempre, las enfermedades. El miedo y el miedo del miedo. 

El origen pudo haber sido una mezcla entre el cambio de las líneas de mi mano y la crianza con mi abuela materna, machista, cruel, dura, llena de resentimientos, no siento rencor hacia ella sino lástima, lástima de la pobre vieja que la devoró su neurosis y vivía ahogada en una plegaria de su propio velatorio. Ahora ya tampoco importa lo que viví con ella solo me conformaría con dejar de justificarme de todo por mi niñez de “La Cándida Eréndira”. 

A los casi 50 años mi meta es liberarme de la armadura del pasado, dejar de sentirme indefensa y vulnerable, debo aprender a ser el ser autónomo que soy, la mujer con valor y valiente que sabe enfrentar cualquier reto pero también que acepta que suceden cosas que no puedo cambiar y aceptar muchas otras detrás de las cuales estoy yo misma. Debo comenzar a sostenerme por mis propias piernas y tener claro quien soy, lo que he conseguido y logrado y sentirme orgullosa. Aprender a mandar al diablo lo que los demás piensan de mi. Los juicios y el polvo cubren la tierra, forman parte de ella, y no tienen más importancia el de uno que el de otro, los juicios, los prejuicios como polvo en mis zapatos que puedo sacudir fácilmente cada vez que siento que enturbian su brillo. Mi brillo.... 
Mi abuela nunca creyó en mi poder de superación, decía que yo era igualita a toda mi raza, a mi padre, a mi otra abuela; me miraba y decía: “Toda la jeta de tu padre”. No había manera de quedar bien con ella, ni siendo la niña de los dieces, los diplomas, los reconocimientos. Supongo que quería que yo cambiase a mi padre, como un alfarero, como un demiurgo griego, modelarlo en el hombre que a ella le hubiera gustado tener de yerno, comenzando por su judaísmo. 
Nunca supo en lo que me he convertido porque jamás creyó en mi, mas he aprendido que nadie tiene forma de saber en dónde me encuentro emocionalmente por mas que me amen u odien. Toda la gente que nos rodea son simples forasteros que suponen saber cómo se siente uno pero en realidad son seres extraños en nuestro juego emocional, el diablo son los otros, decía Sartre, y supongo que debe ser verdad, aunque siempre me pareció una persona demasiado solitaria, todos lo somos, así. No tengo porque arreglar mi niñez, sólo verla desde lejos, observarla como si estuviera en un cine mirando con humor una película de mi abuela y yo y reírme. Quiero tener la capacidad de desarrollar una vista externa de esa etapa y apreciarla por las cosas buenas, que sin duda hubo, y reírme por los años y años que me he torturado por lo malo, algo que ella tampoco puede arreglar ahora, como yo no podía cambiar a mi padre. Ninguna de las dos tenemos la responsabilidad de componer nada, ella ya está muerta hace 23 años y a mi, lo único que me queda es rehacer la historia con humor, contármela como si ella y yo estuviéramos en una orquesta tocando un instrumento desafinado que emitiera sonidos discordantes con el resto de los músicos y sin poder hacer nada, escuchar eso tan feo que al rememorarlo nos diera tanta risa que pudiéramos olvidar la mala ejecución del momento. Deberé reírme tanto con esos recuerdos que mi cara sea como una máscara veneciana, que me de tos, reírme tanto que no necesite hacer ejercicio, tomar hormonas nuevas y fluoxetina porque esa sería mi mejor terapia. Es mas, le agradeceré haber sido una de las partes más significativas de mi vida que da la oportunidad de contar 

Lina Zerón

sábado, 12 de abril de 2014

LA HUIDA



Me despertó el alarido de la alarma anti incendios, salté de la cama y me tiré escaleras abajo, las luces de emergencia parpadeaban y la sirena me crispaba los nervios, me extrañó no encontrarme con nadie, pero en esos momentos la prioridad era salir a la calle como fuera. De pronto se hizo el silencio y todo queso sumido en las tinieblas, continué saltando los peldaños de cuatro en cuatro esperando ver la luz del portal, pero la oscuridad era cada vez más profunda y el pánico comenzó a dominarme... 
No se cuantas horas llevo descendiendo sin encontrar una salida, me falta el aliento y hace calor, mucho calor cada vez más calor.
JUANMAROMO

miércoles, 9 de abril de 2014

PÁNICO EN LA ESCENA

 Todos tenemos un precio, todos tenemos una pasión o una fobia por la que venderíamos el alma a Satán. Todos alzamos la mano en un momento de la puja antes de perder lo que más deseamos para unos es el dinero, para otros el poder, para aquellos, el sexo, para tí quizás la fama, pero siempre hay algo por lo que estamos dispuestos a echar el resto, siempre hay algo por lo que arrojarías la baraja antes de mostrar tus cartas. Somos terriblemente frágiles, fingimos fortaleza, alzamos la cabeza y sacamos pecho, pero todos nos acurrucamos ante la soledad, ante la oscuridad del alma, ante el vacío, todos nos despertamos temblando y con los ojos en llamas, todos pedimos alguna que otra vez que el telón se desplome, porque no podemos seguir interpretando, porque hemos olvidado el libreto o porque hemos tomado un atrezzo que no es el nuestro.
JUANMAROMO

GÉNESIS

Modelé tu figura con mis manos
en la tórrida arcilla de tu lecho,
te investí de unos versos encendidos
con mi propio aliento
y tejí tus cabellos con mis dedos
y esculpí tu cuerpo
con el ígneo cincel de mi deseo
moldeando el tiempo.

Y arranqué al arcoiris sus colores
por pintar tus ojos
y mordí la manzana de tu sexo
incendiando el cielo
y te quise dar vida y te di muerte
como un cruel Saturno
devorando tus carnes maceradas
por mi necio orgullo.

Me llegué a creer dios
y sin embargo
no he llegado ni a ser 
un pobre diablo.

JUANMAROMO

martes, 8 de abril de 2014

LOS NUEVOS INTOCABLES

Hace unos años, la fibromialgia no existía, todos nuestros males eran imaginarios, las enfermas eran unas psicópatas o unas malfolladas , los enfermos unos vagos o unos cagaos, ambas expresiones no me las invento, por desgracia corrían e boca en boca entre el personal sanitario de los ambulatorios pero ahora hemos pasado al extremo opuesto.
De un tiempo a esta parte, cualquier patología que son incapaces de diagnosticar la etiquetan como fibromialgia, de tal manera que si en tu ficha médica consta este dato, nadie te hará ni puto caso, todos tus dolores, sufrimientos, insomnios, padecimientos, desfallecimientos, inapetencias, perdida de lívido, desesperación, ansiedad, angustia, faringitis, febriula, artrosis, artritis, reuma y hasta los embarazos psicológicos, todo está causado por la fibromialgia y por lo tanto es imaginario e irremediable, la medicina estabularia y funcionaria, desprecia cuanto ignora.
Los sufridos pacientes de este síndrome, abarcamos un espectro tan infinito como el arcoíris y solo un tratamiento personalizado puede ayudarnos a salir del pozo de la desesperación, tratar de filtrar el color rojo con las mismas lentes que el violeta es el el equivalente de recetar los mismo venenos a toda persona marcada con el sello de los apestados.
Somos los leprosos del siglo XXI, mientras podemos trabajar se nos explota y se nos exprime, y cuando ya apenas nos queda la piel y los huesos, nos arrojan a la cuneta a la espera de hace caldo con nuestros pellejo, o nos organizamos y exigimos nuestros derechos o estamos condenados a se los parias de la tierra, los intocables de un estado del bienestar que está dando sus últimos coletazos, de nosotros depende,
JUANMAROMO

SI COMPRAS EN EL TOP MANTA...


Estas financiando una de las más activas y rentables mafias dentro del estado español

Estás colaborando con la esclavitud y la inmigración clandestina, muchos de los que arriesgan su vida en las pateras vienen "contratados" por ellos a 3000 euros el viaje.

Estás fomentando el robo a las furgonetas de reparto y el asalto a tiendas y almacenes.

Estás acabando con el pequeño comercio y la tienda de barrio.

Estás enviando al paro a miles de trabajadores que se ven despedidos por el cierre de sus puestos de trabajo.

Estás ayudando a crear redes gigantes de distribución de drogas y seres humanos.

Estás evadiendo unos impuestos que son imprescindibles para salvar el estado del bienestar y que caen en manos de los mafiosos.

Estás fomentando el plagio, la copia ilegal y el expolio de diseñadores y artistas.

Te estás estafando a ti mismo, estos productos carecen de garantía, y algunos de ellos, como gafas, zapatos y ropa interior pueden causar lesiones por los plásticos, y tintes y colorantes con los que se fabrican.

Te estás engañando intentando hacer creer que llevas una ropa, unas gafas o unos bolsos de marca cuando cualquiera con un mínimo de gusto se da cuenta que sin burdas imitaciones.

Si a pesar de todo ello sigues comprando a los manteros, luego no te quejes cuando sufras las consecuencias de tu delito, cuando te roben el movil o te desguacen la bicicleta, porque no lo olvides, comprar genero robado y falsificado no solo es un error, es también un delito.
JUANMAROMO