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domingo, 9 de agosto de 2015

TOCANDO DE PIES EN TIERRA

 No hay nada mas peligroso que los utópicos de lo imposible. Cuando leo artículos que denostan las granjas o las piscifactorías, no puedo por menos que entrever un sonrisa irónica. Seguramente sus neuronas se han quedado en la era de la caza y el pastoreo, cuando la gente tenia su corral y criaba su cerdo, sus conejos y sus pollos, los cazadores salían de buena mañana y regresaban al atardecer con su botín de perdices, conejos y liebres, que intercambiaban con los campesinos por fruta y hortalizas.
La imagen del pescador que sale a alta mar por la noche a recoger su cosecha luchando contra vientos y tempestades, puede ser muy romántica pero es apenas un recuerdo, hoy la pesca es industrial, con redes asesinas o grandes congeladores que están acabando con la pesca como antes acabaron con la caza, somos diez mil millones de habitantes y todos tenemos necesidad de comer.
El pollo de corral, el cerdo de bellota o el pescadito de playa es un lujo que se pueden permitir unos cuantos, pero no hagamos demagogia, con esto no se puede alimentar la humanidad.
Tenemos que refundar la granjas y la piscifactorías, proporcionar al animal un hábitat donde crecer y reproducirse con un mínimo de garantías, para que su carne proporcione un nivel de calidad, y no olvidemos que el sufrimiento se transmite al organismo en forma de toxinas. 

Tenemos millones de hectáreas en barbecho que podemos aprovechar para refundar granjas y cultivos  con otra filosofía, la de la calidad, el respeto al medio ambiente y a los animales de los que nos alimentamos, podemos regenerar la tierra, criar y cultivar naturaleza prescindiendo de venenos, hormonas y fertilizantes que envenenan el medio y sobre todo, librarnos de la dependencia de los transgénicos y toda su saga de semillas patentadas.

Todavía no hemos llegado al punto de no retorno, pero cada día estamos mas cerca de sobrepasarlo, tenemos la tierra, la simiente, el agua y los hombres, pero nos falta la voluntad, el convencimiento y unos políticos honrados que sirvan al pueblo y no a las multinacionales, de nosotros depende el presente, pero sobre todo, el futuro, el nuestro y el de nuestros hijos.

JUANMAROMO
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