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miércoles, 13 de abril de 2016

¡VAYA TRES PATAS PA UN BANCO!



El estado de derecho está dividido en tres poderes, el legislativo, el judicial y el ejecutivo que en teoría son independientes y electos. El poder legislativo lo constituyen los parlamentarios elegidos en las urnas y son los responsables de promulgar las leyes que luego ejecutará el poder ejecutivo  y que el poder judicial velará porque se apliquen con justicia.
El  legislativo elige a su vez al gobierno, con lo cual ya se produce una interacción entre ambos poderes, pero esto no acaba aquí, el tribunal supremo y el constitucional no se eligen por oposición ni por concurso, los imponen los partidos políticos, con lo cual ya tenemos otra fractura y esta vez muy grave en la supuesta independencia de los pilares de la democracia.
Nos hacen creer que elegimos a nuestros representantes, pero en realidad no es así, votamos unas listas cerradas que nos presentan los partidos sin posibilidad de interactuar en su elaboración, nos hacen creer en que los 350 diputados son necesarios para representarnos, pero eso es una falacia, tan solo los portavoces de cada grupo pueden tomar la palabra, y la gran mayoría se limitan a  apretar el botón que se les ordena.
Los partidos políticos recurren a préstamos millonarios para  financiar sus campañas electorales y los bancos los conceden a sabiendas que la mayoría   no les serán reembolsados, ¿Por qué los conceden entonces?, pues muy fácil, a cambio de leyes que favorezcan la especulación y la usura de estas entidades a costa del ciudadano, si además consideramos que los ex ministros y ex presidentes acostumbran a ser fichados por las grandes empresas como pago a los favores prestados o para aprovechar su influencia sobre los gobiernos a los que pertenecen, tenemos el círculo cerrado.
Un parlamento y un gobierno financiado por el capital jamás actuará en contra del capital, es más utilizará la fuerza para defender sus privilegios aunque sea masacrando al pueblo que los ha elegido y les paga.
Esta es la “democracia” que gozamos en estos momentos, si a ello sumamos una jefatura del estado en manos de una institución periclitada y caduca y una constitución reaccionaria y momificada, está claro que la única senda para reconducir la situación es convocar unas elecciones constituyentes y elegir el estado que queremos desde cero, es decir si será republica o monarquía y si será centralista o federal.
El sistema está podrido y corrupto y puede caer en cualquier momento, o edificamos uno nuevo urgentemente, o nos caerá encima aplastándolo todo, el final de la cuenta atrás está ya en la línea de salida.

JUANMAROMO
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